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El sembrador

 

 Don Juan Ricardo Machado

Tenía un vecino ranchero

Era vivaracho y noble

Pero no buen jardinero.

 

Le gustaba mucho el ocio

Amaba el juego de azar

Los productos de uva y caña

Le gustaban por igual.

 

El vecino un día inquirió

Por qué el jardín de Machado

Tenía tan bellas flores

En el terreno de al lado.

 

Con mucha paciencia y calma

Resolviendo un acertijo

A su vecino enseguida

Don Juan Ricardo le dijo:

 

“Si quieres rosas hermosas

Si quieres  claveles vivos

Si quieres cosecha buena

Escucha lo que te digo.

 

Mi jardín está florido

Porque planté con esmero

Desde principios de abril

Hasta finales de enero.

 

Trabajé con gran constancia

Y nunca me quedé inerte

Planté, y saqué cizañas

Sin esperar por la suerte.

 

La lluvia fue caprichosa

El sol me lo mandó Dios

Mas de todas las semillas

De todas me encargué yo.

 

Hay meses de escasa lluvia

Hay días de poco sol

Pero el que siembra y se empeña

Siempre le va mejor.

  

Hay veces que vienen vientos

Mala hierba en el camino

Pero si siembras cada día

Vas labrando tu destino.”

 

 

EL TRIUNFO (Décima)

  

El triunfo sólo te llega

después de miles intentos,

pues no es algo de momento

como el soñador alega.

Sólo llega con la entrega,

obstáculos, sacrificios,

desprecios sobre tu oficio,

y luego de la obsesión,

siempre ponle el corazón

a los frutos de tu juicio.

 

Muchos creen que es en la suerte,

en los vientos del azar,

y no llegan a explotar

el potencial de su mente.

Como algo incongruente,

olvidan el diario afán;

dejan trabajo y plan,

en el vaivén, el navío,

sin brújulas y sin bríos,

sin refugiarse en la acción,

y sin otra dirección,

que la corriente del río.

 

Nunca es tarde ni temprano

para cambiar recorrido,

para dejar lo perdido,

para salir de un pantano.

El paso no será en vano,

si dejas la vanidad,

si buscas tu prioridad,

y de una forma consciente,

manejas muy bien la mente,

sin importarte tu edad.

  

El éxito está en tu esencia;

en lo que te gusta hacer,

lo que te causa placer,

ahí está tu inteligencia.

No se haya en la competencia;


 

se esconde en  tu habilidad,

en tu gran capacidad

de lograr lo que tú anhelas,

y aún cuando otros difieran,

se esconde tras  tu verdad.

 

Si pones todo tu empeño,

en algo que  tú disfrutas,

y continuas la ruta

que te han trazado tus sueños,

pues nunca serás pequeño.

Podrás levantar la mano

en señal de un triunfo sano

que habrás ganado con creces,

y si tú te lo mereces,

te llega tarde o temprano.